Libertad, deseo y obsesión

 

 

Se pasea por Sevilla una mujer segura de sí misma, libre y atractiva. Se llama Carmen y es rubia. Anda con firmeza, se mueve con sensualidad y actúa para complacer sus deseos. Sin compromisos, sin amor, sin percatarse de las consecuencias fatales que este comportamiento provoca: obsesión, celos e incluso violencia. Se trata de un tipo de mujer  juzgada hoy y entonces en el S.XIX, cuando se publicó la novela de Mérimée.

Esta nueva interpretación de Carmen ha sido creada por el coreógrafo sueco Johan Inger, afincado en Sevilla. Como él mismo explica, decidió centrarse en la novela de Prosper Mérimée, sobre la que se basa la ópera, y dar prioridad a la figura de Don José, el protagonista que pierde la cabeza por la sensual gitana hasta el punto de cometer un crimen pasional. “Me interesó el periplo personal de Don José y no tanto mostrar la faceta de femme fatale de Carmen”.

Un niño vestido de blanco es el testigo, la mirada inocente e hilo conductor de esta historia. Los bailarines se mueven con precisión, interpretan peleas callejeras y pliés en sexta posición muestran toda la sensualidad de las cigarreras. Don José huye de la obsesión mediante carreras sobre un mismo punto del escenario que proyectan miedo, mientras que un espejo recrea la soberbia y la vanidad del torero amante. Carmen, interpretada por la bailarina Emilía Gisladöttir, baila con una técnica sublime sobre media punta, con movimientos que recuerdan a una gata en celo.

La escenografía, basada en prismas móviles, recrea una atmósfera de humo y malentendidos; y el vestuario resulta sobrio y actual. Los militares casi parecen ejecutivos, el torero una estrella de rock, y las cigarreras son unas flamencas más francesas que raciales, con mucho estilo.

Resulta en suma un trabajo de alto nivel por parte de todos los miebros de la CND, una versión contemporánea, que huye de tópicos. Una reinterpretación que cautiva y levanta a un público entusiasmado por la danza.

 

Compañía Nacional de Danza

Director: José Carlos Martínez

Teatro Lope de Vega, Sevilla

23 de Abril

Coreografía: Johan Inger

Música: Rodion Shchedrin y Georges Bizet
Vestuario: David Delfín
Escenografía: Curt Allen Wilmer (AAPEE)

Duración: 1h. 30min. (Ballet en dos actos)

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“Si tienes una gran pasión todo es un placer”

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El País ha publicado, hoy 18 de octubre (San Viernes), este vídeo en el que la coreógrafa y bailarina Blanca Li participa en la campaña ‘Impulso creativo’, una “ventana abierta a las ideas, la conexión, la motivación, la inspiración y la pasión de los personajes que pueblan las páginas del dominical El País Semanal”.

Encontrármelo hoy ha sido un regalo de esos que hacen aún más perfecto un viernes. Cuánta razón Blanca al recordar que “la danza es un lenguaje universal. Te lleva muy lejos, sin necesidad de decir muchas cosas. Si tienes una gran pasión todo es un placer”.

Para este proyecto, Blanca colabora con el director de cine Daniel Sánchez Arévalo y con la banda Marlango.

Recojo parte de la noticia para conocer más a Blanca:

“Cada momento de mi experiencia artística tiene que ser único e inolvidable, y llevarme hacia adelante”. Con esta filosofía lleva Blanca Li veinte años en París como directora de su propia compañía, pintando coreografías sin límites en las que el mundo que la rodea, su cotidianidad, ocupan el papel protagonista como inspiración de un imaginario que siempre es el suyo propio. Ese mundo lo alimenta hoy con la misma voracidad con la que grababa en su memoria las tablas durante sus años de gimnasta profesional, los arranques flamencos en su Granada infantil o los brincos callejeros en su vecindario juvenil en Nueva York. Porque Blanca Li es una depredadora de pasiones: las de la calle, las que caza en los viajes, o las que descubre al trabajar con otros artistas y que luego ella traduce en el lenguaje universal de la danza.

El universo Blanca Li no limita su espectro a los escenarios, es cineasta y asidua colaboradora de Jean Paul Gaultier, para el que imagina las coreografías de sus desfiles, y Michel Gondry, con el que ha trabajado en los videoclips de Daft Punk (suyos son los míticos pasos de Around the World) y Paul McCartney. También a ella le debemos los recientes contoneos de Los amantes pasajeros, de Pedro Almodóvar, otro de sus incondicionales, y de Beyoncé en su último trabajo publicitario. Óperas, spots de las marcas de moda más exclusivas o eventos como el Baile de la Rosa en Mónaco son otros de los formatos en los que esta artista multidisciplinar ha volcado su mirada en estas dos décadas de profesión.

“Nunca me ha gustado definir la danza contemporánea porque mi danza es la mía, es la que me he inventado y corresponde a mi manera de ver el mundo, que cambia igual que cambio yo”. Así explica Blanca Li el secreto de su constante reinvención, en la que lo único que se mantiene intacto es su esencia, esa que se envalentona cada vez que se reencuentra con una página en blanco. “Es el momento más íntimo, más difícil y más apasionante, el que transcurre desde que te preguntas ¿por dónde empiezo? hasta que tienes el primer borrador y arrancas la coreografía. Sientes el vacío y el pánico de empezar un nuevo proyecto pero para mí es la fase más bonita”.

Érase una vez…

… Una muñeca que aprendió a bailar. Se despertó de su letargo y su belleza era tan mágica que hasta hechizaba a los hombres. Éste es mi resumido argumento de Coppélia, una de las más famosas obras del repertorio tradicional del ballet con coreografía de de Marius Petipa y música de Léo Delibes.

El Ballet Nacional de Cuba interpreta un cuento, una Coppélia clásica en la que la ejecución de sus primeros bailarines y protagonistas es rigurosa, perfecta en movimientos y prolongada en equilibrios. También destacó la picardía y agilidad de alguna bailarina del cuerpo de baile.

La escenografía y vestuario eran cursis y al tiempo acordes con el momento y la historia. El espacio de escena de los Teatros del Canal, sin embargo, quedó algo pequeño para el elevado número de elementos en escena  y grandes saltos de los intérpretes, que a mi sorpresa y reconocimiento, alguna superaba los cuarenta años de edad.

“Nunca dejes de bailar. Haz lo que puedas, cuando puedas”. Aquella noche del 18 de septiembre, Alicia Alonso como cada noche estaba entre el público para sentir los pasos de sus bailarines y al final de la representación salir a escena y saludar a su público, aún con pasos en dehors, como directora general del Ballet.

Conocerte fue la más dulce sorpresa, Alicia. Te recordaré siempre por las palabras que me dedicaste, con tu coqueto traje azul noche con turbante a juego.

 

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Fotografía realiazada al final de la representación en los Tetros del Canal, de Madrid

Caribe con sabor a ballet

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No sólo de bambo, salsa y bolero vive Cuba. La isla caribeña también sabe a ballet, a coregrafías delicadas y perfectas en ejecución, a trabajo, y disciplina. Todo se lo debe a la bailarina y fundadora del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso. Ella ya no puede ver, pero baila cada paso en su cabeza y dirige con el sentido del tesón.

Hasta el mes de diciembre, el Ballet Nacional de Cuba va a estar de gira por nuestro país (Barcelona, Madrid, Alicante, Granada, Cádiz, Murcia, Sevilla, Toledo, Almería, Santander, San Sebastián, Bilbao y Pamplona), con  las versiones completas de los clásicos El lago de los cisnes, Coppélia y con Shakespeare y sus máscaras, versión de Romeo y Julieta con música de Charles Gounod.

Una de las respresentaciones más significativas será la que se llevará a cabo el próximo 2 de noviembre en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, escenario elegido para celebrar los 70 años del debut de Alicia Alonso en Giselle. Esta obra, memorable dentro del repertorio del Ballet Nacional de Cuba, posee una significativa importancia, no sólo en lo que concierne a su propia historia, sino también porque con ella Alicia Alonso se convierte en su célebre intérprete y Cuba trasciende por primera vez en el ámbito internacional de la danza.

Previo al inicio de la gala tendrá lugar en el vestíbulo la inauguración de la exposición Alicia Alonso o la eternidad de Giselle y posteriormente el público podrá acercarse al arte de la gran bailarina con el documental Alicia Alonso en Giselle. Grandes momentos (Antología), realizado por José Ramón Neyra y el Museo Nacional de la Danza.

Te animo a que veas bailar y bailes, aunque sea dentro de tu cabeza, porque como dice esta gran mujer: “el ser humano necesita la cultura para vivir y para soñar. Nos alimentamos de fantasía: ballet, música, pintura… no hay mejor estímulo para la vida”.