…Y como siempre, lo mejor está por llegar

Siempre me ha aterrorizado el paso del tiempo. Constante, inflexible, veloz …y sin embargo me consuelo con el firme convencimiento de que lo mejor siempre está por llegar. El espectáculo ‘Caprichos del tiempo’ de la bailaora Isabel Bayón no sólo homenajea a la danza imperecedera y a sus maestros, deja que el espectador seleccione sus propios recuerdos y se meza con un presente mejor que cualquier tiempo anterior.

Para mí, una farruca que me lleva a las tablas del teatro Compac Gran Vía de Madrid y una guajira con abanico que me pasea por la sevillanía más señorita. Y así, habrá suscitado tantos recuerdos como espectadores y viviencias distintas.

‘Caprichos del tiempo’ es un espectáculo de flamenco puro, templado y elegante. La calidez e intimismo del Teatro Lope de Vega de Sevilla, dentro del programa de la Bienal de Flamenco de Sevilla, acogió los movimientos de una bailaora menuda, madura en sus movimientos, segura, dueña de tanto ángel….

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Fotografía de www.elmundo.com

El juego de lo inesperado

Teatro Central, Sevilla 8 de marzo de 2014

Imagen de ElPais.com

Imagen de ElPais.com

De repente la vida,  sin preguntar, te presenta escenas imprevistas. Es el momento de reaccionar, de continuar respirando con ritmo, tomando impulso, para defender tu supervivencia.

En este entorno, a veces confuso, otras violento y en ocasiones hasta con pinceladas de tierno humor, se desarrolla la obra ‘Lo que el cuerpo no recuerda’ (What the Body Does Not Remember), del coreógrafo belga y director de la Cía Última Vez,Win Vandekeybus .

Un total de nueve bailarines trazan líneas y figuras plásticas en instantes rápidos, solitarios, en los que, como la vida misma, han de convivir con compañeros que con crudeza se convierten en su sutil peor enemigo. Su baile se funde con la música en directo de la banda contemporánea de Ictus Ensemble, que absorbe los sentidos del espectador. 

Resulta, en suma, una representación inquieta, en la que la fortaleza y contundencia de movimientos alcanza la máxima expresión; y en la que la escenografía, de luces y sombras, trasladan al público a un juego de construcción, a la reflexión acerca de la importancia del equilibrio físico y emocional en medio del acontecer loco de los años. Una obra en la que la música en directo es protagonista de un final excelente de percusión que bien podría haber sido bailado hasta por bulerías.

El mismo creador señala que “son muy intensos los momentos en los que no tienes elección, en los que otras cosas deciden por ti, como el momento en el que te enamoras o el segundo antes de un accidente que tiene que pasar; de pronto aparecen, sin introducción alguna y me interesan más por su intensidad más que por la significación que se les podría dar. La decisión  de utilizar estos momentos como material para una representación teatral es un reto bastante paradójico, si consideramos que un evento teatral es repetible y controlable. Puede que cuando todo se haya dicho y hecho, el cuerpo tampoco se acuerde y todo parezca una ilusión de escasez que ayude a definir o agotar el juego”.

Ficha del Teatro Central:

Han pasado 27 años desde que el creador belga Wim Vandekeybus estrenó What the body does not remember (Lo que el cuerpo no recuerda), su primera producción y con la que obtuvo el prestigioso Bessie Award en Estados Unidos. El coreógrafo, bailarín, director de cine y actor se ganó el favor del jurado en 1987 por presentar, con su compañía Última Vez, “una brutal confrontación entre la danza y la música: ese es el paisaje combativo y peligroso del espectáculo”.

El sueño de libertad

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Hace un tiempo mi padre me contó su sueño, ese que vuelve cuando el subsconsciente te sorprende: “Desde las almenas de un castillo imaginario, situado en lo más alto de un terreno escarpado me lanzaba al vacío, extendía mis brazos y lograba planear en el espacio, a veces bajaba hasta ras de suelo y mi cuerpo rozaba la hierba verde de una extensa campiña, para después volver a elevarme y seguir volando. Nunca he sentido mayor sensación de libertad”.

Roser López y su coreografía Lowland, incliuda en la programación de Mes de Danza de Sevilla 2013, me ha transportado de nuevo a esta historia de libertad corporal.

A través de un extraordinario control y potencia de moviento, con una cuidada y medida coreografía, Lowland nos invita a descubrir nuestras propias alas, esas que solo se depliegan y planean cuando hemos rozado el umbral del máximo esfuerzo, de la tenacidad, y de nuestra propia superación.

Roser López Espinosa, graduada en Danza Contemporánea por MTD – Theaterschool / Escuela Superior de Artes de Ámsterdam (Holanda) y que sigue entrenamientos con el ex entrenador olímpico de gimnasia Jaume Miró, estrena Lowland en coproducción con el Mercat de les Flors de Barcelona. Sus trabajos se han programado en festivales internacionales de España, Holanda, Italia, Alemania, República Checa, Eslovenia, Egipto, Canadá y Japón.

“Si tienes una gran pasión todo es un placer”

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El País ha publicado, hoy 18 de octubre (San Viernes), este vídeo en el que la coreógrafa y bailarina Blanca Li participa en la campaña ‘Impulso creativo’, una “ventana abierta a las ideas, la conexión, la motivación, la inspiración y la pasión de los personajes que pueblan las páginas del dominical El País Semanal”.

Encontrármelo hoy ha sido un regalo de esos que hacen aún más perfecto un viernes. Cuánta razón Blanca al recordar que “la danza es un lenguaje universal. Te lleva muy lejos, sin necesidad de decir muchas cosas. Si tienes una gran pasión todo es un placer”.

Para este proyecto, Blanca colabora con el director de cine Daniel Sánchez Arévalo y con la banda Marlango.

Recojo parte de la noticia para conocer más a Blanca:

“Cada momento de mi experiencia artística tiene que ser único e inolvidable, y llevarme hacia adelante”. Con esta filosofía lleva Blanca Li veinte años en París como directora de su propia compañía, pintando coreografías sin límites en las que el mundo que la rodea, su cotidianidad, ocupan el papel protagonista como inspiración de un imaginario que siempre es el suyo propio. Ese mundo lo alimenta hoy con la misma voracidad con la que grababa en su memoria las tablas durante sus años de gimnasta profesional, los arranques flamencos en su Granada infantil o los brincos callejeros en su vecindario juvenil en Nueva York. Porque Blanca Li es una depredadora de pasiones: las de la calle, las que caza en los viajes, o las que descubre al trabajar con otros artistas y que luego ella traduce en el lenguaje universal de la danza.

El universo Blanca Li no limita su espectro a los escenarios, es cineasta y asidua colaboradora de Jean Paul Gaultier, para el que imagina las coreografías de sus desfiles, y Michel Gondry, con el que ha trabajado en los videoclips de Daft Punk (suyos son los míticos pasos de Around the World) y Paul McCartney. También a ella le debemos los recientes contoneos de Los amantes pasajeros, de Pedro Almodóvar, otro de sus incondicionales, y de Beyoncé en su último trabajo publicitario. Óperas, spots de las marcas de moda más exclusivas o eventos como el Baile de la Rosa en Mónaco son otros de los formatos en los que esta artista multidisciplinar ha volcado su mirada en estas dos décadas de profesión.

“Nunca me ha gustado definir la danza contemporánea porque mi danza es la mía, es la que me he inventado y corresponde a mi manera de ver el mundo, que cambia igual que cambio yo”. Así explica Blanca Li el secreto de su constante reinvención, en la que lo único que se mantiene intacto es su esencia, esa que se envalentona cada vez que se reencuentra con una página en blanco. “Es el momento más íntimo, más difícil y más apasionante, el que transcurre desde que te preguntas ¿por dónde empiezo? hasta que tienes el primer borrador y arrancas la coreografía. Sientes el vacío y el pánico de empezar un nuevo proyecto pero para mí es la fase más bonita”.

¿Quieres leer flamenco?

Sí sí… si quieres saber interpretar uno de los más bellos Patrimonios Intangibles de la Humanidad, éste es tu curso.

El próximo 21 de octubre a las 17:00 horas comienzan estas clases en la Casa del Lector de Madrid, que tienen como objetivo divulgar los valores del arte flamenco a través de cinco sesiones (hasta el 25 de octubre) en las que se tratarán contenidos como: introducción al flamenco y sus orígenes; nuevas formas y tradición flamenca; el baile flamenco, crisol de culturas, el flamenco ante el siglo XXI y los tablaos flamencos.

El curso será impartido por Manuel Ríos Ruiz, poeta, periodista y crítico flamenco español.

Casa del Lector

MATADERO MADRID

Paseo de la Chopera, 10

28045 Madrid

Érase una vez…

… Una muñeca que aprendió a bailar. Se despertó de su letargo y su belleza era tan mágica que hasta hechizaba a los hombres. Éste es mi resumido argumento de Coppélia, una de las más famosas obras del repertorio tradicional del ballet con coreografía de de Marius Petipa y música de Léo Delibes.

El Ballet Nacional de Cuba interpreta un cuento, una Coppélia clásica en la que la ejecución de sus primeros bailarines y protagonistas es rigurosa, perfecta en movimientos y prolongada en equilibrios. También destacó la picardía y agilidad de alguna bailarina del cuerpo de baile.

La escenografía y vestuario eran cursis y al tiempo acordes con el momento y la historia. El espacio de escena de los Teatros del Canal, sin embargo, quedó algo pequeño para el elevado número de elementos en escena  y grandes saltos de los intérpretes, que a mi sorpresa y reconocimiento, alguna superaba los cuarenta años de edad.

“Nunca dejes de bailar. Haz lo que puedas, cuando puedas”. Aquella noche del 18 de septiembre, Alicia Alonso como cada noche estaba entre el público para sentir los pasos de sus bailarines y al final de la representación salir a escena y saludar a su público, aún con pasos en dehors, como directora general del Ballet.

Conocerte fue la más dulce sorpresa, Alicia. Te recordaré siempre por las palabras que me dedicaste, con tu coqueto traje azul noche con turbante a juego.

 

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Fotografía realiazada al final de la representación en los Tetros del Canal, de Madrid