Trazos de ritmo español

‘Sorolla’ es un homenaje a la danza española, un viaje por los bailes regionales de nuestro país a través de la luz del pintor valenciano.

sorolla

 

 

Poético, sutil, colorista y enérgico. ‘Sorolla’ resulta una obra que se aleja de las rancias represtaciones de la escuela bolera y pone el acento en la riqueza y dificultad de las distintas danzas regionales de la Península.

 

Se trata de un viaje costumbrista y romántico por la España de 1911: Castilla, Aragón, Navarra, Gipuzkoa, Sevilla, Galicia, Cataluña, Valencia, Extremadura, Elche y Ayamonte. El Ballet Nacional de España (BNE ) baila con acierto el folclore de estas regiones a través de coreografías creadas por Arantxa Carmona, Miguel Fuente, Manuel Liñán y el director del BNE, Antonio Najarro.

 

El montaje está inspirado en la colección ‘Visión de España’ compuesta por 14 cuadros de gran formato que la Hispanic Society de Nueva York encargó expresamente a Sorolla en 1911 para mostrarlos en la gran biblioteca de la sede de la institución.

 

El BNE plasma de manera muy poética estas escenas y el rico folclore de nuestro país, no sólo representado por el flamenco, el género más conocido a nivel internacional, pero no por ello el que requiere una mayor dificultad de ejecución. A lo largo de toda la pieza se suceden, de manera armoniosa y actual,  muñeiras, jotas, aurreskus o fandangos.

 

También resultó un acierto la escenografía presidida por un gran marco de un lienzo sobre el que se iban proyectando secuencias que rememoraban de forma metafórica las distintas obras de esta colección. La bailarina Aloña Alonso fue la encargada de dar vida, con una firme delicadeza clásica, a ‘Cosiendo la vela’, pieza introductoria del espectáculo, través del juego y baile hetéreo con una gran sábana blanca que bañanaba todo el escenario.

El vestuario de esta pieza, responsabilidad de Nicolás Vaudelet, es otro de los intrumentos con los que el BNE puso en escena  la obra pictórica de Sorolla. Resultan trajes fieles a la tradición, y  al tiempo actuales por sus tonos y tejidos, que recordaban la luminosidad de los cuadros del artista valenciano y hacían soñar que los bailarines saltaban del lienzo al escenario.

El elenco de bailarines destacó por su fuerza muscular, su experimentada técnica y la elegante ejecución sobre el escenario, tanto en la versión más clásica y delicada de cada género,  como en el desgarro y pasión de las piezas que lo requerían, especialmente el plato fuerte final ‘El Baile’, orquestado por todos los miembros de la compañía y protagonizado por la gran Esther Jurado, bailarina y bailaora de brazos infinitos, fibrosos y drámáticos.

En suma, se trata de una secuencia bien hilada y trenzada de piezas que navegan con soltura al ritmo de la técnica pictórica y dancística de nuestra tierra. Trazos de luz, de danza, de poesía bailada.

‘Sorolla’

Ballet Nacional de España

6 de marzo, Teatro de la Maestranza

Director Artístico, Antonio Najarro

El juego de lo inesperado

Teatro Central, Sevilla 8 de marzo de 2014

Imagen de ElPais.com

Imagen de ElPais.com

De repente la vida,  sin preguntar, te presenta escenas imprevistas. Es el momento de reaccionar, de continuar respirando con ritmo, tomando impulso, para defender tu supervivencia.

En este entorno, a veces confuso, otras violento y en ocasiones hasta con pinceladas de tierno humor, se desarrolla la obra ‘Lo que el cuerpo no recuerda’ (What the Body Does Not Remember), del coreógrafo belga y director de la Cía Última Vez,Win Vandekeybus .

Un total de nueve bailarines trazan líneas y figuras plásticas en instantes rápidos, solitarios, en los que, como la vida misma, han de convivir con compañeros que con crudeza se convierten en su sutil peor enemigo. Su baile se funde con la música en directo de la banda contemporánea de Ictus Ensemble, que absorbe los sentidos del espectador. 

Resulta, en suma, una representación inquieta, en la que la fortaleza y contundencia de movimientos alcanza la máxima expresión; y en la que la escenografía, de luces y sombras, trasladan al público a un juego de construcción, a la reflexión acerca de la importancia del equilibrio físico y emocional en medio del acontecer loco de los años. Una obra en la que la música en directo es protagonista de un final excelente de percusión que bien podría haber sido bailado hasta por bulerías.

El mismo creador señala que “son muy intensos los momentos en los que no tienes elección, en los que otras cosas deciden por ti, como el momento en el que te enamoras o el segundo antes de un accidente que tiene que pasar; de pronto aparecen, sin introducción alguna y me interesan más por su intensidad más que por la significación que se les podría dar. La decisión  de utilizar estos momentos como material para una representación teatral es un reto bastante paradójico, si consideramos que un evento teatral es repetible y controlable. Puede que cuando todo se haya dicho y hecho, el cuerpo tampoco se acuerde y todo parezca una ilusión de escasez que ayude a definir o agotar el juego”.

Ficha del Teatro Central:

Han pasado 27 años desde que el creador belga Wim Vandekeybus estrenó What the body does not remember (Lo que el cuerpo no recuerda), su primera producción y con la que obtuvo el prestigioso Bessie Award en Estados Unidos. El coreógrafo, bailarín, director de cine y actor se ganó el favor del jurado en 1987 por presentar, con su compañía Última Vez, “una brutal confrontación entre la danza y la música: ese es el paisaje combativo y peligroso del espectáculo”.